Querida C:
ya vacié
toda la heladera
no dejé
ni un solo vaso de licor
Querida C,
me emborraché.
Me fui por el bosque a caminar,
a casarme conmigo misma,
a abrazar a un pino verde y renacentista
como los que antes
solías pintar
Querida C:
la ciudad no me engaña,
pero me gusta estar acá.
Las plantas parecen vivas,
yo siento que algún día me van a hablar
y
ya estuve pensando
en qué les voy a contestar
Querida C,
anoche escurrí mi cuerpo
Me volví llanura
campo
ruta por donde regresar
Mi casa está sola
y los perros ya no quieren ladrar
¿vendrías a ayudarme?
Querida C.
martes, 26 de junio de 2007
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